Es
un tejido duro y normalmente translúcido (carece de color) que
cubre la superficie de la corona del diente. El agente blanqueador debe
ser capaz de difundir a través de él para poder reaccionar
con la materia orgánica de la dentina responsable en la mayoría de los casos del color del diente.
Está
compuesto por:
Un
96% de materia inorgánica (cristales de hidroxiapatita)